La catástrofe climática, energética y política que estamos enfrentando es perturbadora y aterradora. Pero aún estamos a tiempo de redimirnos y actuar más allá de la impugna psicológica, la desesperación y el falso optimismo. Aún hay esperanzas si estamos dispuestos a enfrentar a los monstruos hidrocéfalos que están en el camino y seguir adelante con un decisivo plan de acción.
